Quizás en parte sea bueno para la resiliencia, porque solo crecemos y nos desarrollamos en plenitud cuando superamos nuestros propios fracasos y los que genera el medio ambiente económico y social que nos toca vivir.
Tal vez en algunos casos faltó una estrategia superadora, en otros fue la reducción del mercado, o el cambio de época, o la falta de modernización en la tecnología que producían nuestros productos y que encarecía la mano de obra de cada uno de ellos.
Lo cierto Es que a veces volver a empezar es un desafío que nos llevará el resto de la vida, pero que para asumirlo hay que tener un alto grado de dignidad, fortaleza espiritual; sobre todas las cosas constancia y ganas de sentirnos realizados

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Agradecemos comentarios respetuosos